Las plagas y enfermedades 3: Los parásitos

admin 29 Agosto 2008 2


Campos de viñedos

Siguiendo con el artículo anterior y retrocediendo un poco en el tiempo, debeis saber que la primera gran ruptura del equilibrio ecológico tuvo lugar con el descubrimiento de América. El aumento constante de comunicación y comercio entre Europa y América fue causa de que algunos parásitos americanos de la vid pasaran a Europa y, al encontrarse en unas condiciones favorables y, posiblemente sin competencia biológica autóctona, causaron grandes estragos en las viñas europeas.

Os puedo decir que la plaga más famosa ocurrió a finales del siglo XIX; fue la invasión de la filoxera, que materialmente destruyó los viñedos europeos. La filoxera es un pulgón que vive inmovil sobre las raices de las plantas de la vid, chupando la savia con su largo apéndice bucal. En América era anodina, pero en Europa su número se multiplicó hasta tal extremo que lo arrasó todo.

Por otro lado, la segunda ruptura del equilibrio ecológico fue originada por el hombre. Al tener conocimiento de que existían productos químicos que exterminaban a los enemigos de las plantas, comenzó a usarlos con profusión y sin mirar las consecuencias. Sucedió entonces que, con los enemigos de los cultivos, se exterminaron muchos otros seres vivos de reconocidad utilidad; por ejemplo, los insectos cazadores, que los científicos prefieren llamar predadores. Pero otros insectos no quedaron exterminados, sino que, huyeron de donde eran combatidos y atacaron otras plantas a las que no acostumbraban parasitar.

En suma, se multiplicaron los insectos que no tenían ya enemigos y aparecieron, en algunas plantas, plagas completamente nuevas. Para colmo de los colmos, aún se presentó una tercera consecuencia de la ruptura del ciclo de la naturaleza y del equilibrio ecológico. Al desaparecer totalmente algunas plagas, la planta no quedó libre. Por ejemplo: al ser exterminados prácticamente los escarabajos y los escarabajillos que se comían las hojas de las vides, aparecieron las polillas y las arañas.

Como podeis ver, el exterminio de un competidor no supone tranquilidad, sino la aparición de otro competidor distinto.